Por qué tus manos te salvarán la vida al volante (parte II)

El otro día os comentábamos los primeros pasos a seguir -también a evitar- para un correcto uso de los mandos, y una mejor postura de conducción. Hoy entraremos en más detalle del mejor método para usar el volante.   Si os gusta ir rápido o de lado, esto os interesa como base para toda vuestra técnica, y como pilar central del control del vehículo en cualquier circunstancia.

 

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Usar mejor el volante… ¿y cómo hacemos esto? Pues más sencillo de lo que te piensas… o tal vez no… Es fundamental que estemos siempre en control de hacia donde apuntan las ruedas. Siempre. Sin excepción.   No vale eso de “suelto el volante y ya lo cogeré“, porque no siempre retorna o se corrige a la velocidad que uno espera. Por eso lo mejor es siempre tener el volante agarrado con, al menos, una mano, para que siempre gire la cantidad exacta y en el momento preciso que queremos. Y aquí es donde la cosa se complica.   ¿Cómo sujetamos el volante en todo momento? Pues para empezar, sujetándolo desde puntos donde nuestras manos siempre tengan movilidad o puedan apoyarse entre ellas con rapidez y agilidad, para estar preparados para corregir nuestra trayectoria inmediatamente, o listos para liberarse y cambiar de posición rápidamente, ante cualquier eventualidad. ¿Y qué posición favorece todo esto? Vamos a verlo…

 

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Por supuesto, todos sabemos que la postura ideal para sujetar el volante es poner las manos sobre él como si fueran las manecillas de un reloj, “a las diez y diez”. Por desgracia esta posición está en desuso y tiene ciertos inconvenientes…   Tal vez hayas tenido la suerte de oir la tendencia en alza que es de ponerlas “a las nueve y cuarto“. ¿Y hay mucha diferencia entre estas dos? Sí, desde luego.

 

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En las nueve y cuarto tenemos mayor distancia entre las manos, con lo que podemos hacer un mayor par de fuerza con ambos brazos, a la vez que un menor esfuerzo.   También tenemos un mayor ángulo de giro a cada lado antes de que nuestros brazos se crucen.

 

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Además, la gran mayoría de los volantes tienen un diseño que se acomodan a los pulgares justo encima de cada radio del volante, permitiéndonos un apoyo de la mano más ergonómica, y una posición de manos más descansada en viajes largos.

 

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Este tipo de posición lo usaremos para ir en rectas, y para tomar curvas de radio muy amplio, o a alta velocidad. Para mejorar nuestro control y precisión de los movimientos en curva, siempre trataremos de  “empujar” el volante hacia arriba con la mano contraria al giro.

 

Es decir, por ejemplo, en una curva a derechas, “empujaremos hacia arriba -y a la derecha-” con nuestra mano izquierda el volante -sin soltar la otra mano, para que nos haga de “contrapeso”, y “nos estabilice” al empujar el volante.

 

Esto nos genera un movimiento de la dirección suave y preciso, que desplaza el peso lateral del coche progresivamente, dándonos mucha estabilidad y control a altas velocidades -como requerirán y agradeceremos en la mayoría de curvas rápidas-.   Vale, esto nos vale para cuando sólo necesitemos menos de 180º de movimiento del volante pero, ¿qué pasa con las curvas más lentas o de radio más cerrado?

 

Antes de eso, lo más importante es reconocer el tipo de curva. Es bastante difícil y puede determinar nuestro comportamiento y reacciones en la misma, y por desgracia, la experiencia es un grado, así que no te preocupes si no lo clavas al principio, por mucho que te esfuerces. Es normal y a veces harás lo contrario de lo que necesitas, pero como todo, requiere su práctica y mejora con el tiempo y tu dedicación.

 

Por norma general, si puedes ver el vértice, o incluso la salida, es, claramente, una curva rápida, con lo que no tendrás que mover tus manos manos del volante. Sólo con “empujar” la mano contraria es suficiente. Y viceversa, con las que no podamos ver hasta dónde llega el vértice o salida de la curva, seguramente sea una lenta, donde tendremos que “anticipar” o “tirar” del volante. Vamos a ver cómo.

 

Como anticiparnos a una curva lenta

Tenemos una curva lenta delante de nosotros. Hemos reducido la velocidad hasta la adecuada para tomarla con seguridad y estamos en la parte más exterior del carril para ayudar, aunque sea por poco, a que el coche aproveche el ancho de nuestro carril al máximo, como ya comentamos aquí también el otro día.

 

Ahora llega el momento de iniciar nuestra “anticipación”. Para esto pondremos la mano del giro (si por ejemplo es una curva a derechas, usamos la mano derecha para anticipar) en el lado contrario del giro, aproximadamente entre el punto más alto del volante y la mano contraria al giro (la mano contraria por ahora no se mueve de su posición). Nos quedaría algo tal y como os detallamos en la foto de abajo:

 

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Una vez queremos iniciar el giro, soltamos un poco la mano contraria para permitir que el volante deslice por ella y “tiramos” de la mano del giro (en este caso a derechas) describiendo una circunferencia, que, por el efecto natural de la gravedad, cada vez nos ayuda más al “tirar” del volante.

 

Nuestra fuerza, junto con esa gravedad, nos genera una aceleración en el propio giro, que carga muchísimo de peso el tren delantero, ayudando mucho a que el coche gire con decisión.

 

Si no conocíais esta técnica y antes vuestro coche os “subviraba” en las curvas lentas, cuando probéis a hacer esto vais a alucinar con la diferencia, prometido.

 

Vale, ¿Y ahora qué…?

Ahora tenemos varias opciones. Os recomendamos escenificarlo con vuestras propias manos para seguirnos, y que así no os perdáis:

 

1. Una vez hecho el gesto de anticipar, si el coche ha girado el ángulo necesario para tomar la curva, a continuación, al ver la salida, deshacemos el giro progresivamente y en la misma medida que vamos dando gas: vamos deshaciendo los pasos que hemos hecho hasta ahora, pero ahora nos ayudamos de la fuerza autocentrante del volante para deshacer el giro. Con la mano del giro siempre mandando sobre el movimiento del volante, y la contraria al giro que está de apoyo, sujeta al volante, para ir frenándolo cuando retorne a su posición en línea recta, y así permitiéndonos tener un mayor control de su centrado.

 

2. Esta opción sería para tipo de giros muy pronunciados, y sólo pasaría en horquillas muy cerradas, o haciendo maniobras casi de aparcamiento. Si aún no hemos girado lo suficiente con todo el arco descrito por la mano del giro, tenemos la mano contraria al giro, que nos puede servir de apoyo para seguir empujando el volante (normalmente empujaremos desde las nueve ó tres -según a qué lado le corresponda la mano contraria-). Además, recordad que, en el momento que la mano contraria empieza a empujar, debemos de soltar la mano del giro y prepararla para ayudar a la contraria si tuviéramos que seguir girando. Una vez queramos deshacer el giro, viene a ser lo mismo que antes, deshaciendo los pasos previos.

 

Al principio puede que todo esto te parezca algo complejo y hasta poco dinámico, pero como todo, tiene su práctica. Si quieres empezar a practicar esta técnica, nosotros te recomendamos que pruebes en parado, aparcando por ejemplo, que siempre tienes que ir de un extremo de la dirección al otro.

 

Y con esa práctica, puedes llegar a ser rapidísimo sin soltar el volante en ningún momento. ¿Cuánto de rápido…? Pues, ¿cuánto quieres mejorar? Pues eso mismo. Está en tus manos, literal.

 

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Vamos a repasar todo lo dicho aquí con este video:

 

 

Cuantas más veces hagas este movimiento, más practiques, más rápido lo hagas, mejor te saldrá luego en las curvas, y desde luego, el que sea un auténtico máquina en esta práctica, será de los que más preparados esté para saber controlar y deshacer un contravolante.

 

Pero para una correcta agilidad de manos en un contravolante amplio tenemos que aplicar otro tipo de técnicas… ¡Y de eso hablaremos en la próxima entrega!   ¡Déjanos tu opinión o dudas en los comentarios y te echaremos un cable!

4 thoughts on “Por qué tus manos te salvarán la vida al volante (parte II)

  1. David4AGE David4AGE

    Grande Jorge! Pedazo de artículo, sigue así maestro.

  2. Jorge Azcoitia Jorge Azcoitia

    Muchas gracias, David!

  3. dummy

    Genial el artículo. De 10.

    Solo una pequeña aportación por mi parte. Llevar las manos a las 9 y cuarto te permite, con mover solo un dedo, usar los intermitentes, los limpiaparabrisas, la bocina, dar ráfagas, cambiar las luces, mientras que a las 10 y 10 solo lo puedes hacer moviendo las manos y, probablemente, llegando tarde.

    • Jorge Azcoitia Jorge Azcoitia

      Así, es, también tiene ventajas a la hora de circular. Veo que bastante gente usa los intermitentes hasta soltando la mano del volante, lo que me parece contraproducente y nada intuitivo (o ergonómico). Muchas gracias!

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