Trabajando en Automoción – Ramón Fernández – Formador de Petrolheads

“O me dedico al mundo técnico dentro de la automoción o no me dedico a nada”.

Esta fue mi primera y única respuesta desde que era muy niño, la tengo grabada a fuego en el cerebro y, por suerte, lo he conseguido. Mi nombre es Ramón Fernández, y soy formador de Petrolheads.

Creo que, a “grosso modo”, hay dos tipos de personas; las que tienen su vocación como objetivo, y las que tienen un objetivo por vocación. Es decir, hay un tipo de personas que quieren trabajar en su pasión, dejando en un plano secundario temas como el salario o las condiciones laborales; y hay un segundo tipo, aquellas que dan más importancia a su bienestar socioeconómico que a desempeñar su vocación. No digo que uno u otro tipo sea mejor o peor, son diferentes. Yo soy del primer tipo, no lo dudo un segundo.
Siempre he tenido muy claro mi objetivo, mi vocación, el sector del automóvil. Sí o sí quería ser técnico. Quería entender cómo era posible que esas máquinas de cuatro ruedas que veía por la calle podían moverse solas, quería entender por qué tenía esa irrefrenable sensación de querer sentarme detrás del volante y hacer que se moviera. Quería desmontarlo todo y comprenderlo. Quería saber, quería conocer.

¿Cómo podía llegar a dedicarme a, primero entender, y después mejorar esas máquinas autopropulsadas? Hazte ingeniero, me dijeron. Pues ingeniero me hice; más concretamente ingeniero técnico industrial mecánico. Tras esos largos años conocimientos tendré los justitos, pero persistencia tengo un rato largo.
Ya tenía conocimientos teóricos, pero me faltaba algo fundamental, la práctica, mancharme las manos, ser un “uñas negras”. Yo quería desmontar, estudiar, comprender y volver a montar, a poder ser sin que sobrase ningún tornillo. Por eso, mientras estudiaba la carrera, hice un curso de formación profesional de electromecánica. Pero seguía sin ser suficiente.

Durante los meses de verano de mi segundo año de carrera, mientras estudiaba (los malditos “chorizos” que siempre me quedaban para septiembre), siempre me desconcentraba el sonido que entraba por las ventanas. Era el sonido de motores en marcha, herramientas neumáticas y radiales cortando metal. Era una casa-taller. Lugar santo donde veía entrar coches, motos, camiones, furgonetas y, lo mejor de todo, coches clásicos.

El caballero que está sentado en ese Cadillac Deville se llama John. Mecánico holandés, de los de antes, de los que reparaban cualquier cosa con casi cualquier cosa. Ese sitio era un paraíso, ahí tenía que estar yo, de él tenía que aprender. Y vaya si aprendí.
Varios veranos dedicados a estar desde primera hora de la mañana hasta la última del día detrás de este caballero, yo siempre escoba en mano, ojos y oídos preparados para captar las pocas palabras de este buen hombre. Él no se expresaba con palabras, se expresaba con su trabajo, y vaya trabajo. No gané un solo duro, pero gané en experiencia, en conocimientos, gané otro amigo, y eso es impagable.

Hasta ese momento nunca tuve un trabajo “oficial”, ni remunerado, y mira que lo busqué, me ofrecí a trabajar gratis en decenas de talleres y empresas de automoción, pero no salía nada. Hasta que un día de agosto, cuando me encontraba lijando la cabina de un camión Pegaso de los 60, me llamaron de la central en España de una conocida marca surcoreana de automóviles.
– “¿Te interesaría un puesto de Formador Técnico?”
– “¿Qué si me interesa? ¡Como si tengo que hacerlo gratis, maldita sea!”
Tras pasar varias entrevistas no hubo suerte, no me cogieron esa vez. Pero qué coj*nes importaba, eso no me iba a desanimar. Yo quería trabajar allí, quería aprender y enseñar lo aprendido a otros, pues siempre he pensado que es la única y mejor manera de que todos avancemos, de que seamos mejores en nuestro trabajo.
Mes tras mes, religiosamente durante un año y medio, mandé el CV por email al departamento de RRHH y al caballero que hubiera sido mi jefe. Finalmente me contrataron, seguramente por cansino. (¿Recuerdas que antes dije que persistencia tenía un rato? Pues eso).
¿Qué es ser Formador Técnico? Tu eres el responsable de compartir unos conocimientos técnicos que has adquirido a las personas encargadas de reparar los vehículos. Intentas que esos conocimientos les ayuden a hacer más y mejores reparaciones. ¿Y sabes lo mejor? Tu eres el que más aprende de todos.

Tras varios años en esa gran compañía me dediqué a lo mismo en otras dos más, una conocida marca alemana y, en esta última, japonesa en este caso, tengo la suerte de ser, además, ingeniero de campo. Es decir, mi trabajo es dar asistencia técnica a los concesionarios. Si el técnico del taller no sabe cómo seguir en la reparación me pide ayuda y soporte. Sigo aprendiendo, sigo disfrutando.
Pero antes me he definido como Formador de Petrolheads, y curiosamente no he empleado la palabra Petrolhead hasta ahora. ¿Por qué?

Antes de responder te hago dos preguntas: Si quieres aprender de cualquier cosa, lo que sea ¿qué es lo que consultas primero? ¿Dónde buscas la información? Estoy casi seguro de que tu respuesta es la misma que la mía; Internet.
Cantidades ingentes de información, generalmente muy buena, a tu disposición y, lo más sorprendente, de forma gratuita. Eso es lo que puedes encontrar en internet. Maldita sea, si yo he llegado a aprobar asignaturas de la carrera viendo videotutoriales en Youtube, no me jod*s. Yo sentía la obligación de devolver parte de lo que “cogí” de la red para mejorar mis conocimientos. Tenía que aportar mi granito de arena al conocimiento. ¿Y de qué se algo? De coches. Todo empezó con esto:

Desde siempre he reparado y modificado mis coches, me han encantado los coches clásicos y, además, siempre tuve el sueño de hacerme con un Seven, un maldito “plasticoche”. ¿Qué ocurre cuando finalmente te haces con uno? Que está más tiempo encima de unas borriquetas que en la carretera.

¿A qué viene esto? Piénsalo, cuando te lías a desmontar y reparar tu coche en cualquier sitio siempre vienen amigos a echarte una mano. Esos amigos, generalmente, saben de cosas que tú no sabes, y al revés. ¿Qué pasa cuando juntas a todos estos amigos con una pasión en común? Que todos aprendemos, todos ganamos.
Ahora añade a esta ecuación las posibilidades de Internet, una página web, otra de Facebook y un canal de Youtube. Ya no seréis sólo cuatro amigos. Ese grupo de cuatro se convertirá en un grupo de nueve, y más tarde seremos miles, miles de Petrolheads. Pero el concepto es el mismo, aprendemos los unos de los otros. Todos queremos aprender, todos queremos enseñar. Todos ganamos, todos disfrutamos.

Petrolheads hay cientos, miles, y de todos se puede aprender algo. Yo, junto con mis amigos (tanto fuera y dentro de mi trabajo), tenemos la vocación de aprender, de enseñar, de compartir la misma pasión. Por suerte me dedico a lo mismo tanto de forma profesional como en mi tiempo libre.
Me llamo Ramón Fernández, y hasta aquí mi historia. Tengo la suerte de ser alumno, profesor y técnico. Soy formador técnico, ingeniero de campo y formador de Petrolheads. Soy un Petrolhead. Soy como tú.
¡Gracias!
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Daniel García-Carpintero Lucío

About Daniel García-Carpintero Lucío

Daniel comienza su contacto con el mundo del motor trabajando a los 16 años en el mundo del karting. Durante la carrera de Ingeniería Técnica forma parte del equipo para la Ecoshell marathon. Su proyecto final de carrera es el diseño y contrucción de un buggy. Terminada este primer periodo de formación, pasa a trabajar en la F3, para posteriormente formar parte de Truck Navarra Competición, equipo participante en el Campeonato de Europa de Camiones, donde en 2011 consiguen convertirse en el primer equipo privado en ganar una carrera. En 2012 gana el campeonato Británico con Summerfield TruckSport y actualmente milita en Reinert Racing, equipo que en 2013 terminó 9º en el Campeonato de Europa, habiendo obtenido podiums. En 2015 acabó 6º en el campeonato y 3º por equipos, ganando en Hungaroring y culminando con 2 victorias en Le Mans. En 2016, ganó el Campeonato de Europa de Camiones por Equipos. En pilotos, el compañero de equipo Jochen Hahn fue 1º, y los dos pilotos que tutelaba, René Reinert y Steffi Halm, quedaron 3º y 4ª.

2 thoughts on “Trabajando en Automoción – Ramón Fernández – Formador de Petrolheads

  1. Me ha gustado el artículo.
    Ameno y bien estructurado. Consigue trasmitir el objetivo propuesto, es decir despertar el interés por la mecánica de coches.
    ¡Felicitaciones!

    • Daniel García-Carpintero Lucío Daniel García-Carpintero Lucío

      Es que Ramón es un artista en todo lo que hace, y eso se nota mucho… lo transmite… es contagioso 😉

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