Fluidez en la conducción

Después de cerca de 10 años dando cursos de conducción, he tenido la suerte de poder ver a muchos compañeros del mundillo de los coches y las carreras hacer esta tarea de ayudar a otros conducir “más rápido”. A mi modo de ver, la mayoría se centra en enseñar de manera estanca, o si lo prefieres “seccionando” curva por curva, más que estudiando de una manera global cómo conduce la persona a la que estás monitorizando. Muchos se han centrado en “la trazada”, o en las secciones de inicio, vértice y salida de la curva, de cómo cogemos el volante, etc, pero hay algo más allá que no he visto casi nunca hacer y esto es “medir” el ritmo de la persona, o cómo fluye su conducción.

NightLights¿Y qué es eso de fluir en la conducción y tener ritmo? ¿Nos hemos vuelto locos? Tal vez, pero fíjate bien; muy, muy en detalle en los mejores pilotos, y verás que su conducción, a pesar de estar al límite y por encima del resto de conductores, siempre parece que están más en control que tú cuando te vas subiendo por las paredes… Y por supuesto son más rápidos. Pero, ¿por qué ocurre esto? Pues como te decíamos hace un momento, por cómo “integran” todos sus movimientos de manera natural.

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Si te has perdido, te pondré un ejemplo más sencillo para que me entiendas, pero que llevado a mayor escala es exactamente de lo que hablamos: cuando en una curva estás en el vértice, y ya estás apuntando a la salida, sabes (o deberías saber) que uno empieza a dosificar el gas en la misma medida que empieza a deshacer el giro, para aprovechar al máximo el círculo de agarre de las gomas. Si no haces esto, sobrecargas el neumático y pierdes prestaciones longitudinales o laterales. Pues esto es sólo una pequeña muestra de cómo fluyes en tu conducción.

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Esta manera de afrontar cada gesto que haces (principalmente en la entrada y salida de curvas), son las que determinan lo “articulada” que es tu manera de conducir. Si dominas esto, básicamente harás que se confunda el momento en que dejas de frenar y empiezas a girar, porque todo irá tan suave, que ni tu pasaje se dará cuenta de que estás conduciendo rápido. Precisamente, si alguien se queja de que eres muy brusco conduciendo o se marean facilmente contigo, es que no fluyes. Haces todo “seccionado”: Frena. Levanta. Gira. Gas. Recto… En vez de frenar, empezar a levantar un poco el pie del freno mientras empiezas a girar, y cuando dejas de frenar ya estás casi apuntando al vértice, y antes de que te des cuenta estás deshaciendo el giro y ya estás pasando fuerza a las ruedas motrices con el gas. Así, sin que el pasaje casi se de cuenta, has entrado y salido de la curva a toda velocidad, y ni se han enterado.

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Ahí es cuando tu conducción fluye. Si aún andas un poco perdido, puedes imaginarte como conducirías si llevases un vaso de agua casi lleno tratando de que no derrame ni una gota de agua, a lo Initial D; o poner un plato en el capó con una pelota de ping pong, y tratar que esta no se salga de ahí. Este último ejercicio sí que es más conocido en escuelas de conducción para desarrollar un control fino del coche, pero lo que hablamos hoy va un poco más allá. No sólo se trata de ser suave; si no también de poder usar esa dinámica, ese ritmo, para poder ir rápido, seguro, con confianza,… En resumen, que parezca que no te esfuerzas; como todos aquellos buenos pilotos que estás harto de ver onboards. ¿Y tú? ¿Fluyes como el agua, o conduces por secciones?

“Be water, my friend”. Sé como el agua, fluye.

One thought on “Fluidez en la conducción

  1. Ander Arribillaga

    Muy interesante la entrada. Yo, aunque procuro fluir, tengo la impresión de que voy seccionando. Es intuición mía, no me lo ha dicho nadie, pero creo que lo hago mal. Supongo que un par de cursillos de conducción extras (ya he hecho uno) no me vendrían mal… ah, y practicar mucho XD.

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