Baila sobre tus pedales (II): Domina el punta-talón

El otro día hacíamos un breve pero muy importante repaso de cómo usar los tres pedales, y hoy os hablamos de ese gran misterio para muchos que supone el punta-talón.

Seguro que habéis escuchado alguna vez el término, o a alguien mencionarlo en alguna conversación de coches; pero a muchos no os acaba de quedar claro lo que es, o para qué. Ponte cómodo que hoy te enseñamos a cómo dominarlo rápidamente.

Primero vamos a dejar claro lo que es. El punta-talón es una técnica de conducción avanzada. Es decir, no sirve de nada saber hacerlo si no sabes muchas otras cosas antes, como por ejemplo, estar bien sentado, agarrar el volante correctamente, usar el cambio y por supuesto, accionar los tres pedales correctamente.

Una vez dado por hecho que tenemos esos básicos cubiertos y, preferiblemente, dominados, pasamos a explicar el tema de esta semana.

¿Qué es?

Como ya hemos dicho, es una técnica avanzada para que al frenar (presumiblemente) al límite de agarre, con reducción de marchas, y que podamos mantener el coche siempre estable bajando de velocidad lo más rápidamente posible.

¿Para qué?

El uso del punta-talón no es para que suene bonito cada vez que reduces, aunque así surja como producto de hacerlo bien.

Lo hacemos para, al frenar y reducir una o varias marchas, tener el motor siempre a altas vueltas. ¿Por qué? Para estar siempre en la zona buena del motor, y así poder dar gas a la salida de las curvas con la mayor disponibilidad del motor posible.

¿Cómo se hace?

Cuando reduces de marcha conduciendo normalmente, por muy rápido que seas reduciendo, el motor va a estar a unas revoluciones menores de las que corresponden con la velocidad de las ruedas, con lo que al embragar, esa diferencia se compensa con una retención bastante acusada del motor, que paliamos levantando el pie del embrague con suavidad como te enseñaron en la autoescuela.

Por desgracia, en conducción deportiva esa suavidad ni es suficiente para evitar que las ruedas motrices alteren la frenada, ni la velocidad a la que reduces tampoco. Necesitamos otra solución: ¡el punta-talón!

Para hacer el punta-talón, tenemos que igualar la velocidad del motor a la de las ruedas con un golpe de gas para poder reducir sin que haya una diferencia que provoque un cambio de la deceleración en la frenada que estamos realizando.

Esto lo hacemos para evitar alterar el equilibrio de la frenada, al propio equilibrio del coche frenando, y exponernos a que el coche se desestabilice en la frenada, o incluso que una o varias ruedas se bloquéen.

“¡Hala, pero qué complicado! no me he enterado de nada…” Tranquilo, que nos ha pasado a todos…

Paso a paso

1. Frenamos de manera constante (para practicar no hace falta que sea una frenada al límite, aunque más adelante usaremos el apoyo del freno para tener mejor equilibrio del pie como punto de apoyo; pero por ahora lo haremos en frenadas más suaves, y así nos dará tiempo a percibir y reaccionar según lo que va ocurriendo). Hemos de tener el pie derecho con la punta del pie ligeramente desplazado hacia la derecha del freno, para así permitir tener movilidad hacia el acelerador.

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2. Pisamos con el pie izquierdo el pedal del embrague y casi al mismo tiempo nuestro pie derecho tiene que empezar a girarse de una de estas formas (o algo intermedio entre ambas técnicas):

Lo interesante viene ahora y este contenido es para Gentleman Driver .
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