La potencia sin equilibrio no vale de nada

Si alguna vez has medido las prestaciones de tu coche, y no te digo con un cronómetro o contra otro coche, si no tú sólo pisando el acelerador a fondo y sintiendo como el cuentarrevoluciones se acerca a la zona roja; una vez has terminado, me juego que lo primero que se te habrá pasado la cabeza es: “imagínate si tuviera más potencia…”.

2399261554_40c930397a

Eso está muy bien. Es más, es lo más normal. El ser humano es inconformista, y nos encanta siempre tener más. Si no, la raza humana nunca habría evolucionado de ser otro animal más.

Pero hoy no vamos a hablar de potencia (no exclusivamente), si no de lo más importante que hace que disfrutes de tu coche y no sólo en una línea recta.

Tú nos lees porque como nosotros, disfrutas aprendiendo. Te gusta leer cosas que te hacen mejorar, y entender para sacar lo mejor de ti al conducir tu coche, Y perdona, pero ya va siendo hora de “pasar de curso”, y dejar lo de la potencia, y otros números, leyendo catálogos como si fueras un escáner, como hacen los menos educados en el disfrute y las técnicas de conducción.

Lo más complicado es que esto no se puede medir con un número. No es algo tangible; y en parte, por eso es tan genial. Es algo que va más allá, y tienes que sentirlo por ti mismo. Tal vez ni siquiera si llevas a alguien en el coche contigo puedan notarlo. Sólo alguien que lo ha experimentado puede saber de qué hablamos.

1

Simplificándolo mucho, hablamos de esos coches que cada vez que giras el volante en una curva, el coche gira exactamente y de la manera que pretendes.

Es ese momento en que todo está funcionando como debe y que da esa sensación de conjunto, tan redonda que te da confianza en el coche y en cada input que haces, haciendo que la conducción fluya y no sea un esfuerzo, si no una consecución de deseos y acciones que quedan perfectamente plasmadas en como se comporta el coche. Como si las ruedas fuesen parte de ti, y donde no se distingue el conductor del coche. Sois uno.

Si te has sentido así alguna vez, apuesto a que no conducías un coche preparado hasta arriba de piezas aftermarket y con 500 CV. Es bastante probable que tuvieras un coche que tenía algo mejor: equilibrio.

11169756_986990161312034_304859415476529391_o

“Si no puedes ir deprisa con 90 CV, 900 CV no te van a ayudar” Bob Hall (Equipo de desarrollo del Mazda Mx5)

¿Y de dónde viene ese equilibrio? De que todos los elementos en el coche están proporcionados, y trabajan uno con el otro, no contra el otro.

Tanto en un coche de carreras como en uno de calle, el objetivo de la dinámica del coche es que sea lo más efectivo y fácil de conducir al límite, aprovechando el máximo de ambos ejes. Si un eje tiene menos agarre, no podemos aprovechar el máximo del otro. Esto lo notamos en la vida real en forma de la tendencia natural de un coche a subvirar o sobrevirar.

En un mundo ideal, todos los coches serían simétricos, con un reparto de pesos del 25% en cada rueda. Por desgracia, todos sabemos que esto no es así, ya que tenemos factores que por diseño, obligan a tener que hacer concesiones prácticas para otras prioridades que no son las dinámicas. Si no, todos iríamos con algo parecido a un F1 por la calle…

Para solventar estas dificultades, los ingenieros comprometen el comportamiento del eje más capaz, en búsqueda de ese comportamiento neutro y predecible para un conductor medio.

Si han hecho un buen trabajo, al límite, el coche debería de poder tener un rango de pasar de sub a sobreviraje con facilidad: un gesto del volante o los pedales, permitiendo el cambio del comportamiento durante la curva. Esto es lo que llamaríamos un vehículo de buen manejo, por las opciones que nos da para ajustar nuestra trayectoria.

driving_experience_3

Todo esto hace que si entras pasado con el morro perdiendo agarre en una curva, levantes el pie de los pedales, y sin meter más volante, que el coche tienda a dejar de subvirar. O, si con el acelerador -en un trasera-, provoques un sobreviraje (o con un delantera, un subviraje), según te interese, para ajustar a dónde apunta tu morro a la salida.

Por todo esto, es clave que toda modificación que haces al coche se haga con sumo cuidado de no romper ese equilibrio que los ingenieros han tratado de dar al coche, salvo que lo quieras romper a propósito por algún motivo, como por ejemplo, hacer el coche menos morrón.

¡Ojo!, no sólo se trata de equilibrio del coche en sí, si no donde lo usamos. En este caso también se aplica la necesidad de dimensionar las prestaciones al entorno donde se va a utilizar. Un Bugatti puede ser el coche más rápido del mundo, pero se me ocurren muchas mejores opciones para conducir en una carretera estrecha y revirada. Ten en cuenta lo ancho que es, lo que tardan en cargar los turbos por el lag saliendo de cada curva, las pocas oportunidades de dar gas a fondo, etc.

¿De qué te sirven tantos caballos si sólo puedes usarlos unos pocos segundos antes de tener que echar el ancla y pasar de puntillas por las curvas? Por poner un ejemplo extremo, mira cuánto tiempo por vuelta puedes ir a fondo con el vídeo de este CanAm en Laguna Seca.

Si bien esta barqueta es un avión, y parece un auténtico desafío de conducir, incluso para un buen piloto, es evidente que el trazado se le queda muy pequeño para el nivel de agarre que generan sus neumáticos y aerodinámica; y se tira casi toda la vuelta esperando a que haya alguna recta para poder acelerar. El caso contrario sería irse a las largas rectas de Le Mans con un Mx5. Lo puedes hacer, pero, seguramente sería igual o más frustrante.

Piensa esto la próxima vez que creas que, por ejemplo, meterle un motor de Yamaha R1 a un Smart es una buena idea, más allá de echarte unas risas para cinco minutos de uso, como se ven en los vídeos de Youtube. En la mayoría de estos casos, no se usan mucho más, después de poner mucho esfuerzo en demostrar que se pueden hacer.

Y dicho esto, ¿cómo modificamos con cabeza un coche sin que pierda su equilibrio o esencia? Dentro de muy poco empezaremos una nueva serie de artículos hablando de un caso práctico para que veáis cómo lo haríamos nosotros. ¿Se te ocurre con qué coche lo vamos a hacer…?  🙂

3 thoughts on “La potencia sin equilibrio no vale de nada

  1. Roberto

    ¿Hachi-Roku?

    • Jorge Azcoitia Jorge Azcoitia

      No,… ¡pero tiene cosas en común! 😉

  2. diego325 diego

    Un centro de gravedad bajo, rebote correcto de la suspensión, frenos gordos, y neumáticos con un agarre correcto, no demasiado grandes. Una posición sujeta al coche…

Deja un comentario