Cómo funciona la centralita (I): La mezcla

Llevamos unas semanas hablando de motores y hoy estrenamos nueva serie de artículos con un tema muy interesante, pero que a muchos les da mucho miedo (¡con razón!) y es de modificar, tocar, o programar las ECUs (“Engine Control Unit”) o “centralitas” en los motores.

Normalmente para poder medir la potencia, necesitamos atar el coche (o a veces, el motor por separado) a un banco. Cuando ves un vídeo de un banco de potencia o “dinamómetro” (también llamado simplemente “dyno” por el término anglosajón “dynamometer”), rara vez entendemos lo que pasa entre bastidores, y cómo los preparadores hacen su magia, haciendo que el coche de muchos caballos, o el motor haga “pum”

En realidad, reprogramar la electrónica no es que “regale” caballos. Simplemente es una cuestión de limitar el rango de uso del motor. Cuanto más limitamos este rango, tenemos un ligero margen de aumentar las prestaciones.

¿Y por qué no vienen los coches ya así de fábrica? Los fabricantes tienen que contar con muchas limitaciones que tienen que tener en cuenta, del tipo: gasolinas de baja calidad, condiciones ambientales de uso extremas, normativas anticontaminación y muchas otras. Sin embargo, si tú puedes limitar algunos de los casos extremos, es posible optimizar tu motor a ese rango tan concreto de utilización, dándote la posibilidad de arañar algún caballo, o bajar el consumo.

Lo interesante viene ahora y este contenido es para Lector registrado y Gentleman Driver .
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